El futuro del podcast
El día de ayer se cumplieron 25 años de una estación radiofónica que cambió la forma de hacer radio en México: rock101
Durante todo el fin de semana radio ibero estuvo transmitiendo música de finales de los 80 y media década de los 90.
Ayer se volvieron a producir, por un sólo día, aquellos programas que los jóvenes amaron con tal devoción que hoy 25 años después, son recordados.
Dos décadas parece poco tiempo pero no en comparación con el cambio de formato en que recibimos la música.
Aquí algunos cambios para ubicarnos.
- El más fuerte y radical: no existía el ipod.
- La única forma de tener música era yendo a una tienda de discos, en 1985 no existía mix-up cuando hoy ya está por tronar y pasará a ser mix-up digital.
- No había conciertos cada semana en la ciudad, con esto viniera quien viniera, los jóvenes iban por el sólo hecho de ser “un concierto”, ejem: rod steward
- El radio era escuchado por segmentos que hoy ya no lo escuchan.
Creo que en un principio cuando salió el podcast alguien pensó que podría ser buen sustituto del radio.
Para hacer verdadera radio hacen falta 2 elementos: buena música y un excelente guión.
Hoy el radio comercial no contiene guiones, no se producen programas, sólo se ponen canciones.
No sé por qué ahora cuando se piensa en podcast inexorablemente debe de ser un programa de charla, de chacota.
Es por flojera.
¿Cuántos podcast mexicanos y del resto del mundo conocen que toquen canciones? ¿1, 5, 20?
Quizá el destino del podcast sea el de ser un audio-boletín para empresas en pujanza o el club del hogar versión recargada.
Hemos sofisticado tanto la interface, que nos olvidamos completamente de la parte creativa y propositiva.
Los programas de rock101 no tenían la gran producción, era lo que decían lo que detonaba esa adicción, eso y el arriesgarse a proponer música que nadie más conocía.
No había chistes baratos, no se burlaban del escucha.
Todo era una complicidad.
Si a un podcast se le quita la música, ¿qué resulta? ¿un audiolibro?
Ni que decir del trabajo de locutores, las voces eran distintas.
Había una clase de locución, que tenía que ver con dicción, entonación,
acentuación vocal, etc.
Hoy, los rasgos de los podcasteros son apenas un estilillo o slang en su forma de articular su austero vocabulario. No lo veo mal si fuera a proposito, pero se ha homogeneizado.
El podcast no tiene futuro si no se torna algo más creativo en temáticas y conceptos.
De verdad espero que en un futuro cambie esta situación.
Lo difícil no es aprender a usar la herramienta, sino lograr trasformarla en una propuesta congruente, no naive.
Deconstruyamos la radio en un podcast.
Publicado el jun 29, 10:58 por David Buen Abad · Comentarios
