El libro como objeto

Hace algunos años cuando salió el ipod, comencé a rippear mis cd’s y los vendí. Me suscribí a itunes y desde hace 1 año cada mes compro alrededor de 50 tracks.
Me olvidé por completo del formato CD, aunque mis amigos coleccionistas me tiraron de loco, argumentando principalmente la calidad del sonido entre un cd y un mp3.
En el caso del libro ha sido distinto.
Soy un coleccionista de libros en ediciones de pasta dura, libros de primeras ediciones, etc. El libro me llama muchísimo la atención como un objeto particular. El libro tiene una de las más grandes historias, desde la Biblia quizá.
Me es practicamente imposible pensar en vender mis libros y cambiarlos por un Kindle de Amazon.
Para quienes no sepan que es esto debo decirles que Amazon sacó un dispositivo en el cual se pueden comprar y descargar libros de forma digital, igual que si fueran canciones. El Kindle además tiene otras cosas como la posibilidad de suscribirte a algunos blogs y ver algunos diarios en linea. Cosas que hoy día puedes hacer con cualquier netbook.
El punto es el libro. La página pasa apretando un botón en lugar de dar la vuelta con los dedos, sintiendo la textura del papel. Colocar un separador, la practicidad del formato, etc, son razones por las cuales no me ha sido siquiera permitido pensar en comprar un Kindle.
Mi apuesta es que el libro perdurará como han perdurado los cuadros. Ustedes me dirán, sí pero un cuadro es un original, y un libro no.
Todo se reduce a verlo como objeto, poniendo de lado la forma en cómo accesamos a su contenido.
Desde hace tiempo sigo el blog de Jeff Gomez, llamado Print is dead, lo recomiendo ampliamente para los que gustan de este tema del futuro del libro.
En el primer trimestre de año 2009 saldrá su libro: Books in our digital age.
Sí, sí, será impreso en papel, como los viejitos.
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