Futuro de la seguridad alimentaria
Durante todo el año 2008 he estado colaborando de cerca con Productos de la Chinampa.
He aprendido muchísimo sobre ecología y biodiversidad; de gastronomía y de procesos tradicionales de cultivo.
Éste es el camino: lo creo.
Maistro regresó de Italia y escribió este ensayo que es lo último sobre las razones por las cuales somos activistas en éste movimiento.
El Manifiesto sobre el Cambio Climático y el Futuro de la Seguridad Alimentaria, presentado en la última edición de Terra Madre en Torino, Italia (23 al 27 de octubre de 2008), dice: “La agricultura ecológica y biológica contribuye a mitigar el cambio climático a la vez que favorece la adaptación al mismo”. También dice: “la transición hacia sistemas alimentarios locales y sostenibles redunda en beneficio del medio ambiente y la salud pública”. El objetivo es encaminarnos hacia un nuevo paradigma económico, social y cultural: OTRA MANERA DE HACER LAS COSAS.
Este año Italia tomará la presidencia del G8 y, según expresó el ministro de Relaciones Exteriores de este país, el manifiesto estará sobre la mesa a la hora de tomar decisiones en los temas de agricultura, comercio y medio ambiente.
¿Qué es agricultura ecológica y biológica? ¿Es lo mismo que una agricultura orgánica?
Una agricultura orgánica no necesariamente es ecológica y biológica. Un producto con el sello de orgánico puede provenir de un manejo industrial (aunque sin químicos) de la tierra. Es decir: puede provenir de una tierra sometida al monocultivo o a una técnica agropecuaria que no incorpora el saber ecológico local.
La agricultura ecológica y biológica incorpora aspectos culturales en sus procesos y promueve una integración respetuosa del ser humano con el medio ambiente: promueve una cultura con valores socioambientales.
En este sentido el CONSUMO RESPONSABLE Y CONSCIENTE debe basar sus decisiones de compra desde otro punto de vista. No se trata simplemente de adquirir sino de convivir: HACER COMUNIDAD. En este esquema, el precio es un valor de cambio por el cual estás participando en un proceso para establecer NUEVOS TÉRMINOS DE RELACIÓN ENTRE LOS SERES HUMANOS Y LA NATURALEZA.
¿Qué obtiene el consumidor?
Las transnacionales del alimento y las acopiadoras locales le ofrecen al consumidor precios bajos y alimentación sana y balanceada (según dicen). Unos años antes, y gracias a este discurso de costos bajos, este sector contaminó la tierra con el excesivo uso de agroquímicos (existen insumos de la agricultura industrial que utilizados en cantidades sensatas, no impactan de manera negativa o significativa en el medio ambiente ni en la salud humana). Es este mismo sector el que promueve el uso de Organismos Genéticamente Manipulados (OGM), y explica cómo una planta transgénica puede evitar la plaga sin contarle al consumidor que de esa manera están rompiendo con una cadena ecológica local. Tampoco le dicen al consumidor que el monocultivo extensivo y continuo es un campo fértil para la ploriferación y contagio de plagas. Y tampoco explican que estos campos se extienden sobre la tierra quitándole espacio a otras especies vegetales que, por su parte, sostienen a numerosos insectos y animales que en su conjunto conforman el ecosistema de una determinada localidad o región. (Un ejemplo terrible por su azul belleza es el caso del cultivo industrial del agave que le da su jugo al tequila…)
Otra cosa que ofrecen las transacionales es salud: plantas genéticamente modificadas que combaten enfermedades y hasta la propagación del cáncer. Eso dicen.
Los productos que se sostienen en una certificación (orgánica, hidropónica y adláteres) le ofrecen al consumidor, a un precio más elevado, altos valores nutricionales, no uso de químicos, mayor empleo de mano de obra sin especificar el jornal, salud e inocuidad, entre otras cosas. No te dicen que la proliferación de los viveros con su modo de producción industrial pueden transformar la vida en los pueblos y quitarle sentido a las fiestas vinculadas al conocimiento de los ciclos de la tierra. No te dicen que condenamos al olvido saberes milenarios que nos serán de mucha utilidad cuando querramos leer los signos de las temporadas de la tierra, la función de los insectos, el papel de los animales, el color de las nubes, los movimientos del agua. No te hablan de la historia de los pueblos, sus costumbres y su relación con la tierra. No te dicen que somos megadiversos no sólo por la cantidad de especies que habitan la tierra sino por la cultura que se genera alrededor del campo tradicional.
¿Qué obtiene el consumidor de una agricultura ecológica y biológica?
La agricultura a la manera tradicional es ecológica y biológica. Se encuentra plenamente insertada en un ecosistema y tiene el conocimiento suficiente para aprovecharla sin impactarla de manera negativa. Responde a una relación que se mantiene viva y con identidad a través de miles de años. Es un ejemplo vivo de sustentabilidad.
Por lo mismo, la agricultura a la manera tradicional no pretende “acabar” ni “desterrar” a las otras formas de agricultura porque comprende que existe diversidad en la naturaleza humana. La agricultura tradicional se dirige a consumidores que estén interesados en establecer nuevos términos de relación con la naturaleza. Se dirige a las personas que desean preservar la riqueza de la tierra y de los pueblos a las generaciones futuras.
La agricultura a la manera tradicional es ecológica y biológica. Responde a otra cultura. Sus productos son para personas que reconocen el valor de la biodiversidad y la salud ambiental. Para personas que buscan una sociedad más justa y fraterna.
Al integrarte a la red de una agricultura ecológica, formas parte de un proceso, te integras con el ecosistema. Te reconcilias con la Madre Tierra.
