Mi frasco de vitaminas
Si hay un premio que merece todo mi respeto es el Herralde de Novela.
Anagrama es mi editorial favorita y los autores publicados en ella tienen algo de especial para mi.
Hace un par de semana me acordé de Daniel Sada y comencé a releer su libro Ritmo Delta.
Me gusta mucho la relación que lleva el abuelo con el nieto en ese libro. Tuve que dejar de leer el libro porque justo por esos días trabajaba escribiendo un capítulo de mi novela y sentía que escribía de forma más barroca que antes y con una extraña sintaxis Sadasiana.
Al principio cuando conocí la literatura de Daniel Sada me pareció complicadísima, no era lo que buscaba en esa época de mi vida.
Más adelante cuando salió el libro porque parece mentira la verdad nunca se sabe, me llamó la atención que uno de los críticos más importantes de México haya dicho que era la mejor novela escrita por un mexicano en los últimos 30 años, por arriba de Fuentes , Volpi y el que se les ocurra.
Me llevé esa novela a un viaje y tampoco le entendí.
Fue hasta el año 2001 que tuve contacto con Daniel. En mi caso tuve que conocer a la persona para entender su literatura.
Anécdotas tengo muchísimas.
Acordándome hace tiempo de él, me preguntaba qué estaría haciendo, si estaba en activo, si seguía con su taller literario del cual yo soy egresado.
Hoy me entero que ha ganado el premio Herralde con la novela Casi Nunca.
Me puse muy contento, y después leí en una nota del periódico que cuando le preguntaron su opinión sobre este premio dijo: es como recibir un frasco de vitaminas.
Yo digo lo mismo Daniel, tu premio es mi frasco de vitaminas para terminar esta novela que me ha atormentado tanto.
Va por usted, Maestro.

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