Las razones de ser escritor, que no de escribir.
Cada vez que me acerco más a poner punto final a mi novela me surge una pregunta: ¿Qué es lo que me mueve para escribir y qué espero de ello?
Hay que definir y hacer distinciones. Un buen escritor no es necesariamente un escritor exitoso.
Un escritor exitoso puede ser malo desde que el éxito es azaroso.
Una de las cosas que más éxito dan a un escritor son los premios, pero si en el año en que se le ocurre a este escritor meter su novela a concurso resulta que otro escritor mejor, también compite, pues es menos probable que se gane.
Por eso digo que es de suerte, hay muchas variables. Igualmente depende de los jurados que dictaminen el premio, si son rigoristas y conservadores o si son amplios de criterio y buscadores de nuevas propuestas.
Me resulta muy triste pensar que se escriba estrictamente por el monto económico del premio.
Algo más real es quizá el prestigio del premio y del contrato que trae consigo.
Igualmente los premios sufren cambios, unos se ponen de moda; mientras que otros pierden prestigio.
Ganar un premio es sólo el principio y quizá una opción viable de publicar.
El llevar una novela a una editorial y someterla a dictamen es muy desgastante, los editores en turno son en su mayoría escritores frustrados, envidiosos y carentes de creatividad. En los casos que conozco una novela tardará cerca de 2 años entre que se termina y es publicada. Quizá por ese sistema es que cuando se les pregunta a los escritores por su novela, éstos fastidiados, respondan entrelíneas por no querer contestar: coño, apenas recuerdo las intenciones a incógnitas que tenía hace 4 ó 6 años.
Con el camino del dictamen vía editorial cerrado casi no nos queda otra opción que los premios; bueno siempre hay la salida decorosa de la editorial independiente, esa que no sigue las tendencias del mercado y que forma un catálogo de autores respetables.
Creo que la figura del escritor ha cambiado mucho en los últimos 20 años. En los 80 los escritores no tenían éxito tan jóvenes, tenían que hacer fila y cuando menos publicar un par de novelas antes de alcanzar la consagración.
Hoy es distinto, no importa de dónde vengas, ni que no hayas publicado nada antes, basta con ganar o ser finalista para que las puertas del cielo se te abran, incluso si eres menor de 30 años.
Antes los escritores jóvenes comenzaban a ser nombrados con edades superiores a los 40.
Daniel Sada, en una nota publicada hace poco, dijo que hoy todos querían ser escritores pero que a pocos les interesaba escribir. Nada más cerca de la verdad. Hoy el éxito de un escritor se mide mediáticamente, en cuántas presentaciones de libros estuvo, en cuántos concursos fue jurado, en dónde da clases, en dónde colabora con artículos, etc.
Lo prolífico que pueda ser no importa, si Rulfo escribió tan poco, ¿por qué yo más?
Los que escriben mucho son como los que apuestan fuerte, más probabilidad de ganar.
A menudo me pregunto si en México hay buenos escritores, pienso que sí.
Muchos buscamos ganar esos premios, pero además del dinero y del éxito asegurado que dan, ¿qué más?
Quienes ganan un premio deben pasar más de 1 año dedicados a hacer presentaciones y dar entrevistas sosas sobre algo que ya ha muerto como proyecto.
Escribir tiene poco que ver con ganar premios y ser exitoso. Esa es la parte de glamour que todos quieren y que yo dudo, que me seduce pero que no acaba de convencerme.
El dinero no me interesa (tanto), hay mejores negocios, menos desgastantes y más rápidos que escribir una novela ejemplar.
Es el reconocimiento como autor de éxito lo que deslumbra. Por eso es que digo que no todos los escritores exitosos son buenos, ¿o sí?
No me digan que Coehlo es buen escritor, o los últimos 30 años de novelas de Carlos Fuentes son “ejemplares”
Todo es un poco la clásica historia de cuando lo indie se volvió mainstream.
¿Cuántos libros vende cada escritor?, ese es otro asunto. Está la crisis, la falta de cultura de lectura…etc.
En México no hay escritores que vivan decorosamente de la venta de sus libros, ni Octavio Paz, vaya.
Carlos Fuentes vive bien por toda esa economía auxiliar producto de su persona, no de la venta de sus libros.
¿Es sano para la cultura que exista la beca de creador emérito para escritores?
Con todo esto, ¿a qué le tiran los que quieren ser escritores?
Porque para escribir, vasta con papel y lápiz.
¿Usted ya se consagró como escritor exitoso? o simplemente le gusta escribir y es bueno haciéndolo?
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